Memoria y olvido
Cada día el camino nos sorprende con paisajes y gente alucinantes. Cruzamos un par de palabras y compartimos alguna bebida. Apenas alcanzamos a decir: por qué olvidamos la cámara, qué lindo una foto. Pero que va, las mejores imagenes y los mejores recuerdos quedan en nuestras cabezas, ya huecas y viejas, que pronto, sin remedio, las olvidarán. Bodega Wienert, Mendoza. Agosto de 2005
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