domingo, agosto 14, 2005

Me persiguen los pobres




Restaurante pobre en una vieja estación de ferrocarril, entre Jujuy y Purmamarca. Todos debimos descender de un destartalado bus y todos debimos comer el menú del día. Valor 3 pesos. Entrada, arroz primavera; plato fuerte, estofado de una proteína que no distinguí pero que resultó tan dura como suela de zapato; luego sopa de una tal vitina; de postre nada porque el chofer, para nuestra fortuna, tocó bocina y nos fuimos para la polvorienta montaña de los siete colores.